Carlos Cuéllar Jiménez nació en Madrid un 23 de agosto de 1981. Se crió junto a sus hermanas en Tetuán, en la Ventilla. Siempre le gustó hacer deporte, pero de pequeño más allá de jugar al fútbol en el patio del colegio en el barrio de La Ventilla, sobre todo era un amante del atletismo. Empezó desde muy joven y destacaba mucho. Se enroló en el Sprint Barrio del Pilar, donde demostró que a pesar de ser alto, era rápido. Su profesor de gimnasia era el que le ayudaba a mejorar sus marcas. Logró varios trofeos aunque de vez en cuando sorprendía con algunos detalles de calidad jugando al fútbol callejero con sus amigos.
Un día se animó, ayudado por su padre, a probar de verdad con el fútbol en el Tetuan Ventilla. Al tener un físico de corredor, jugaba mucho en la banda y recorría sin parar de arriba a abajo los campos de Chorrillo y Ganapanes en la Avenida Asturias.
Antes de que su entrenador más insistente, Ángel Torres, empezara con él en el Santo Ángel jugó en el Inter de Argibay, un equipo que existía gracias a un bar conocido de la zona. Jugaba con otros chicos del barrio y muchas veces lo hacía de lateral izquierdo o interior zurdo, posiciones en las que luego dejó de jugar con el paso de los años.
Pasó al Santa Ana para jugar en cadetes, donde pasó momentos complicados. Algún directivo llegó a decirle que no le veía con condiciones para poder jugar al fútbol. No se desanimó y con la confianza de Ángel Torres, se marchó al Pegaso Nacional tras completar una prueba satisfactoria. Allí estuvo un año, ya que en un partido a final de campaña el entrenador y presidente del San Federico acudieron a ver el partido dado que estaban interesados en su compañero Pizarro y en él. Fue cedido un año del Pegaso al San Federico.
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En ese club, pese a que empezó ya a jugar como central y lateral zurdo, anotó 7 goles gracias a su buen juego áéreo. El Atlético de Madrid, al que ya se había medido en un encuentro de División de Honor, le seleccionó entonces para un torneo juvenil a final de campaña que se jugaba en Italia, el Trofeo Antonio Dossena. Completó buenos partidos con esa selección madrileña, y fue elegido mejor defensa del torneo.
El Atlético le comunicó entonces que deseaba ficharle para jugar en Tercera, ya que planeaba hacer un equipo fuerte en esa categoría. Fue entonces cuando apareció el Numancia, que le hizo una oferta importante que incluía hacer la pretemporada con el primer equipo, que estaba en Primera. Carlos no lo dudó, aunque tras una semana Paco Herrera le dijo que no iba a tener muchos minutos y lo mejor era que fuera cedido a un Segunda B para tener minutos.
Se marchó con 18 años al Calahorra, donde el equipo completó la mejor campaña de su historia.
Se metió en fase de ascenso a Segunda A y el sueño se esfumó en el último partido de la liguilla. Los riojanos recuerdan que tras el 0-1, los palos, algunos errores arbitrales clamorosos y un gol final de José Ortiz les dejaron sin plaza en la categoría de Plata. Curiosamente Carlos sí la jugó el año siguiente, aunque lo hizo al regresar al Numancia tras su cesión en 2001.
Se hace de inmediato un sitio en Segunda, disputando 62 encuentros y anotando cuatro goles, y jugó dos años en Soria que le sirvieron para seguir creciendo como central y acumular minutos en una categoría muy competitiva. Tanto, que a unas semanas de finalizar su contrato el Leeds le hizo una prueba. Cuando todos estaban de acuerdo, el conjunto inglés hizo una operación de traspaso con el Milán en la cual iba cedido Roque Junior.
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La suerte pareció esquivar a Cuéllar, aunque lo cierto es que le sonrió. Osasuna apareció días después para ficharle y en Pamplona explotó en su estreno en Primera.
De la mano de Javier Aguirre, técnico al que muchas veces comparó sus entrenamientos con los de Ángel Torrres, se consolidó en la zaga rojilla. Llegó a la final de la Copa del Rey de 2005 y logró el cuarto puesto liguero, con la clasificación para la previa de la Liga de Campeones, un año después. En esa ronda ante el Hamburgo Cuéllar anotó el único gol rojillo, pero no fue suficiente y el empate en Pamplona les obligó a jugar la UEFA.
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Lo que en principio parecía un castigo acabó en logro histórico, ya que Osasuna superó su mejor marca en competición europea y se plantó en semifinales tras una eliminatoria inolvidable con el Bayer Leverkusen que comenzó encarrillando el propio Carlos con un cabezazo en la ida del Bay Arena.
No pudo levantar el trofeo pero sus condiciones no pasaron inadvertidas, ya que el Glasgow Rangers quedó enamorado del madrileño tras la ronda disputada en octavos de final. Aguirre pidió su fichaje para el Atlético, pero es finalmente el Rangers el que se hace con sus servicios por 3'5 millones de euros. Se marchó de Pamplona en 2006 y en Escocia pasó a convertirse en un sólo año en una leyenda para la afición protestante.
Fue nombrado mejor jugador de la Scottish Premier League y recibió ese galardón también por parte de la prensa especiallizada, que por primera vez en más de 80 años otorgaron tal distinción a un central.
El equipo logró la Copa y la Copa de la Liga antes de alcanzar una plaza en la final de la Copa de la UEFA ante el Zenith de San Petersburgo. Cuéllar bate récords disputando ese año 63 encuentros y anotando cinco goles.
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Se quedó sin la guinda del pastel a una campaña de ensueño, que finalizó con un traspaso al Aston Villa. Los villanos invierten 10 millones de euros fueron los que más insistieron para ficharle y lo lograron en agosto de 2008. Desde entonces, se ha convertido en un fijo en la defensa de Martin O' Neill.
Galería de imágenes en el Aston Villa
En su primera campaña en la Premier, disputa 33 encuentros y se convierte en uno de los jugadores favoritos de la afición.
Villa Park comienza a conocerle como 'King Carlos', y Cuéllar contribuye tanto, desde el centro de la defensa como desde el lateral derecho, a los éxitos del Aston Villla. Tras rozar en su primer año los puestos de Champions, Carlos jugó en su segunda campaña la final de la Carling Cup en Wembley el pasado 28 de febrero ante el Manchester United. Esa temporada, su nombre empieza a sonar para la selección española y Vicente del Bosque le señala en febrero como uno de los jugadores a los que realiza un especial seguimiento.
La vida de un futbolista está marcada por sus números. Aqúi tienes una recopilación de estadísticas en los equipos en los que he jugado.
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